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miércoles, 10 de abril de 2013

Finlandia, desde otra perspectiva



Las cosas buenas vale la pena vivirlas dos veces. Así lo ha hecho Marta Juan Martínez (1978), que después de su grata experiencia en Finlandia como estudiante de Erasmus, volvió en 2005 para continuar paseando por las calles de una ciudad considerada la perla del Báltico.
La capital de Finlandia, situada en la costa sur del país y que forma parte de la región Uusimaa, le dio la oportunidad a esta castellonense de trabajar en lo suyo, en lo que había conseguido con un gran esfuerzo: medicina con la especialidad de Oftalmología. Así pues, trabaja en el Hospital Universitario de Helsinki, Hus Silmäklinikka, un Hospital de siete plantas localizado en la Zona Biomedicum.Esto mismo es lo que más le atrae de su nuevo país y su nueva ciudad: "lo que más me gusta de aquí es la vida laboral".
Esta aventurera reconoce que muchas veces ha pensado en volver a España para trabajar, "de hecho lo intenté pero siempre he regresado a Finlandia". Volver a Helsinki es una de las decisiones más positivas que ha tomado puesto que "estamos trabajando el 80% del día, por tanto, es importante que nos agrade nuestro trabajo, y sobre todo, esté bien valorado", confiesa.Y parece ser que en esta ciudad finlandesa ha conseguido que tanto estudio valga la pena.
"Me encanta mi trabajo, cómo funcionan las cosas, la sanidad y los servicios prestados", afirma. Además, "aunque se suelen trabajar menos horas que en España, la gente es más trabajadora".Independientemente de que trabajen más o menos horas, el salario es más alto. Y es que Finlandia figura como la cuarta ciudad con mayor calidad política, la mejor en cuanto a educación, la quinta en el entorno político y en octava posición en dinamismo económico. Si se unen todas estas categorías se podría concluir que "la calidad de vida en este país es muy buena".
Frente a la calidad de vida, el clima es lo peor. "Es el único pero en esta ciudad porque hace mucho frío en invierno y en verano también fresquito". Y como el tiempo, los finlandeses también son «de carácter frío e introvertido, no saben bromear y quizá sean aburridos», destaca esta castellonense. Pero, aún así, en esta ciudad vive la mayoría de la población y esto hace que se considere también una ciudad cosmopolita. Y además de esto, no todo es negativo para los nativos de Finlandia pues una vez tienes un amigo, «es para siempre y nunca te traicionará pero para pasarlo bien me relaciono con los españoles», bromea.
Para pasarlo bien y disfrutar de la ciudad recomienda sobre todo el turismo de rutas naturales. "Es genial Laponia e increíble el archipiélago de Turku". La oferta cultural es buena y además el ritmo de Helsinki es tranquilo y relajado. Quizá sea este uno de los motivos por los que Marta Juan está encantada de vivir en esta ciudad.
Entre la tranquilidad y la gran importancia que se le da a su trabajo, esta oftalmóloga se quedará un tiempo en este país. "En España o en Castellón se está bien, pero de vacaciones; de momento quiero quedarme una buena temporada para tener más experiencia". Ya habrá tiempo de volver al lugar donde empezó todo; tiempo de volver a la tierra donde nació.

Fuente: elmundo.es

martes, 9 de abril de 2013

Así se forma un profesor en Finlandia


La formación que reciben los profesores españoles se ha puesto en tela de juicio tras el informe de la inspección educativa sobre las respuestas y preguntas que han dado los opositores al Cuerpo de Maestros de la Comunidad de Madrid en el proceso de selección de 2011. Que solo el38% de los candidatos haya sabido situar Ávila y Pamplona en el mapa, o que el 93% no supo convertir dos kilos y 30 gramos en gramos, o que alguno haya escrito que la gallina es un mamífero... ha revelado un nivel de cultura general muy bajo en las personas que aspiran a enseñar a los niños de 6 a 12 años. Por no hablar del daño y desprestigio que han sufrido la profesión y los docentes ahora en activo.
Graves errores que dan pie a preguntarse cómo se forma un maestro en nuestro país, una formación que los propios docentes han pedido mejorar.
Durante décadas, para ser profesor de Primaria había que cursar durante tres años la carrera de Magisterio y, después, opositar para ejercer en un colegio público. Pero eso cambió con el Plan Bolonia desde 2009. Ahora es un título de grado (cuatro años) que se obtiene en las facultades de Educación. El pasado año y este, según la universidad, saldrán las primeras promociones de profesores del plan Bolonia.
Hasta ahora para acceder a estos estudios no se ha exigido una nota alta en Selectividad. En muchas ocasiones, bastaba un cinco para empezar a estudiar Magisterio. Y para muchos, ese fácil acceso ha lastrado la formación de los profesores, sobre todo al mirar hacia Finlandia, el ejemplo en el que se fija gran parte de la comunidad educativa ya que sus alumnos acaparan los primeros puestos del informe PISA por su excelente nivel educativo.
Los finlandeses escogen sólo a los mejores alumnos para ser maestros, convencidos de que los mejores docentes deben situarse en los primeros años de la enseñanza. Hay que superar un proceso de selección muy exigente para acceder a los estudios universitarios para ser profesor.
Así lo describe Javier Melgarejo, licenciado en Psicología y doctor en Pedagogía, que ha realizado diversos estudios sobre el sistema educativo de Finlandia:sólo los estudiantes con mejores expedientes académicos y más elevadas calificaciones en la reválida (algo así como la Selectividad española) pueden plantearse ser profesores. «La nota media del Bachillerato y de la reválida deben superar el nueve sobre diez», explica Melgarejo.


Superar un examen nacional

Después se presentan a una prueba nacional para acceder a la carrera docente, donde también se tiene en cuenta si el aspirante lleva a cabo actividades de voluntariado, tiene experiencia profesional, otros estudios... «Suelen escoger al 10% de los candidatos que se presentan. Son los mejores, con aptitudes de sobresaliente, que han superado en el examen nacional a otros alumnos también muy buenos», afirma Luisa Gutiérrez, responsable de comunicación del Instituto Iberoamericano de Finlandia.
Los aspirantes pasan a la segunda fase en la que cada universidad realiza las pruebas que estima oportunas: «El resumen de una lectura de un libro, una explicación de un tema ante una pequeña clase, demostrar aptitudes artísticas (dibujar, música...), una prueba de matemáticas y otra sobre tecnologías de la información —dice Melgarejo—. Uno de los aspectos esenciales es la entrevista, donde se comprueba que el aspirante tiene las propiedades necesarias: capacidad de comunicación, actitud social y empatía. Si no las tiene o no las puede incorporar, se prescinde de él y no accede a la formación».

Ahora se pide hasta un nueve

En España, el único requisito para cursar el título de grado de Maestro de Educación Primaria es aprobar la Selectividad. Pero el nivel de exigencia está cambiando. Según un informe de Avanzaentucarrera.com, el portal de formación de Infoempleo, de los más de cien centros que en España impartieron este grado el pasado año, ya había cerca de un 80% que pedía en junio de 2012 una nota superior a seis. En concreto: 45 centros exigían un 6; 24 un 7 de media; 17 un 8 y cuatro centros un 9.
En cuatro años de carrera se cursan asignaturas como Psicología de la Educación, del Desarrollo; Didáctica de las Matemáticas, de Ciencias Sociales... «Es decir, se enseña cómo dar matemáticas o historia a los niños», explica el profesor Fernando Vílchez, que ha formado a futuros profesores durante treinta años en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense, de la que también ha sido vicedecano. Desde segundo curso los alumnos hacen prácticas en una red de colegios públicos y concertados recogidos por convenio con la comunidad autónoma. Son guiados por un tutor del centro y supervisados por otro tutor de la facultad, que pueden o no suspender al estudidante. «Estas prácticas son para aprender, pero no se evalúa la capacidad de enseñar. El título de grado no incluye los rasgos de personalidad ni cómo se siente un aspirante a profesor ante los niños —asegura Vílchez—. Ahora es una carrera muy demandada, porque en época de crisis se puede pensar que siempre habrá necesidad de docentes y se va hacia algo seguro».
En Finlandia, el título de grado equivale a cinco años. Las prácticas se realizan desde el principio, en periodos más cortos durante los tres primeros años y más largos en los dos últimos. Al final, el aspirante realiza una tesina de fin de carrera. Si aprueba entra en el mercado de trabajo y será seleccionado por el director de algún colegio.

Prestigio social

Pero hay otra clave para el debate: «Los profesores en Finlandia cuentan con más prestigio social que un médico», dice Luisa Gutiérrez, algo de lo que adolecen los docentes españoles. «Son valorados y respetados por padres, alumnos, el director del colegio... Se confía en ellos. Y eso contribuye a que tengan mayor autonomía y altas dosis de motivación», asegura Gutiérrez. Las mismas claves que, en opinión del profesor Vílchez, podrían hacer mejorar el sistema educativo español: «El éxito de Finlandia en educación se debe a la mayor valoración y prestigio social de los maestros, a una buena selección y una formación que se cuida. Además, hay una unión de fuerzas de todas las administraciones. Y también están bien pagados y motivados».
Fuente: Abc